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Blood in the Bus Floor

25 Abril, 2008

(o “el día que tuve habilidades precognitivas”)

Día como cualquier otro. Improductivo, fome, con la cabeza llena de gremlins rebotando contra las paredes de mi cráneo, brutalmente encafeinado, alienado… etc. Exactamente igual que cualquier otro día, excepto por dos cosas: mañana -aparentemente- los estudiantes se toman la facultad para protestar por el proyecto que se está tramando para el campus (el que todavía no entiendo, básicamente porque no me he dado la molestia de averiguar… aunque esta gente cree que es algo MUY MALO, lol ), y otra cosa, que me reservo.

Viaje de vuelta. La 503, que pasa por J. J. Pérez. Viaje usual, como siempre (exceptuando que se me había quedado el mp4 sobre la mesa y estaba sin música). Venía pensando en el porqué la gente se desespera por cambairse de asiento cuando vienen sentado al lado de un desconocido y ven que alguien se baja dejando 2 asintos libres… pareciera que, o bien a la gente le gusta mucho mirar por la ventana, o les da asco el contacto con otro ser humano (aunque sea por un rato). En eso estaba cuando suena un pequeño golpe en la micro. Aparentemente, el micrero le dio un topón a un auto, sospecha que se confirmó cuando un tipo se bajó del auto que venia tras nuestro cuando estábamos en un semáforo en rojo. El tipo no alcanzó a llegar a putear al micrero cuando dió la luz verde y partió como alma que se la lleva el diablo…

No se si producto de mi paranoia habitual u otra cosa, me empecé a urgir. La micro iba inusualmente rápido, rayando en lo irresponsable/insano. No le paró a nadie en varias cuadras, y cuando alguien quería bajarse la gente terminaba reclamando porque pasaba de largo los paraderos. Creo que por más que exagere, no se imaginan lo rápido que iba la hueá! Iba tan urgido que no podía parar de pensar cosas como “y si esta hueá choca? choque frontal… igual vengo bien atrás… mejor me afirmo bien… si el impacto es fuerte me puedo pegar contra el asiento de adelante (que era el que esta sobre las ruedas traseras asi que me pegaría en la cara)… mejor pongo la mochila frente mío pa amortiguar… conchetumare, este wn va a chocar… mejor me pongo asi como de ladito… conchesumadre… voy a tener que llamar a mis papás porque los pacos y las ambulancias se demoran más que la chucha… estarían en menos de 10 minutos aquí si salen altiro… chucha, no tengo fonasa ni isapre, si me pasa algo, particular nomás… no tengo plata… conchesumadre…”

Estaba afirmado con las dos manos, con los músculos tensos y la mandíbula apretada cuando de repente CRAAASHH!!!

Por medio segundo se me nubló la vista. El shot de adrenalina, ese que sale directamente detrás de los ojos, lo sentí. Pero no habíamos chocado. La micro seguía su curso por J. J. Pérez, y la gente miraba para todos lados. Me incorporé, mientras la micro se detenía, y caché lo que pasó: un par de pendejos (uno de polerón rojo y otro de polerón blanco, ambos con los pantalones varias tallas más grandes que lo necesario y a medio culo, tiraron un piedrazo a la micro, el cual rompió un vidrio y fué a dar a la cara de un caballero que venía en la columna contraria, 3 filas más adelante. Cuando se sacó la mano de la cara, empezó a caerle sangre sobre la ropa. La piedra (o quizás un trozo de vidrio) le dió con tal violencia en la cara que le hizo un corte mas o menos profundo en el pómulo izquierdo. Los pendejos en cuestión ya iba corriendo en dirección contraria a la marcha de la micro, probablemente cagados de la risa.

ventana quebrada

Hice varias observaciones. De toda la gente que iba, la enorme mayoría simplemente se bajó ipso facto a tomar otra micro, mientras unas pocas personas se acercaron al afectado a pasarle pañuelos desechables pa contener el sangrado, llamar a los pacos y a tratar de ayudar al caballero. De toda la gente, solo dos personas tenían minutos para hacer llamadas (incluyéndome). El pobre infeliz venía cansadísimo de su trabajo, no tenía contrato ni tampoco isapre ni fonasa… dijo “mejor me voy pa mi casa pq si no se me va a hacer tarde y me voy a quedar sin micro…”, pero el chofer y una señora le persuadieron para que esperara a que llegaran los carabineros para dejar constancia, o la ambulancia para que lo llevaran a la posta.

vidrios

Cosa que no sucedió. Ni carabineros ni ambulancias. Cuando pasó como media hora, el micrero dijo “mejor partamos y vamos a la comisaría que está en blah blah blah…” y partimos, y las 4 personas que estabamos ahí tomamos asiento. Al poco avanzar, el tipo, aún con un pañuelo ensangrentado en la cara, dijo 2no se preocupen, yo me bajo aqui porque tengo que tomar otra micro, gracias”, y acto seguido se bajó, como si nada. Supongo que decidió bajarle el perfil al asunto, o quizás efectivamente no quería ir a parar a la posta, porque “si le ponen puntos, usted sabe como le va a quedar la marca socito” (como le dijo uno de los presentes).

¿En qué clase de mundo alguien se queda de lo más tranquilo después de recibir una agresión tan absurdamente aleatoria? ¿Tan acostumbrados estamos a que nos caguen, a que nos pisoteen y humillen, a que nos pasen por encima, para resignarnos ante algo así? ¿Acaso ya estamos insensibilizados, y simplemente nos resignamos a la idea de que, cualquier día y a pito de nada, casi nos maten, y nos sintamos aliviados pensando “podría haber sido peor…”?

Esta es la cuarta o quinta vez que apedrean una micro en la que vengo. Una de esas veces, el piedrazo reventó el vidrio en el que venía apoyado y pasó a centímetros de mi cara. Quedé con el pelo lleno de astillas (aunque sin cortes afortunadamente).

Hace varias semanas estaba furioso con los encapuchados. Siempre me ha parecido que alguien que tira piedras en pro de una causa (por muy justificada, injustificada o ridícula que sea) no merece vivir en sociedad. Pero para peor, resulta que también hay gente que tira piedras por simple diversión.

sangre en el piso

Odio Pudahuel. Quiero irme de aquí. Por lo menos de esta comuna de mierda, sino del país.

2 comentarios

  1. El mismo tipo de preguntas que me hago cuando he tenido la oprtunidad de estar en alguno de los países denominados primer mundistas.Que esas sucedan o no pareceiera ser algún tipo de criterio desrciptivo para el grado de civilización alcanzado por una sociedad determinada.
    Hace 2 semanas, me robaron una bicicleta nueva. Consideré estúpido hacer cualquier denuncia, porque la maldita bicicleta no la iba a encontrar jamás en una ciudad donde casi todos andan en bicicleta. Y si la encontraba, cómo cresta podría probar que era la misma “instanciación” que perdí.

    El profe LM, muy preocupado de temas morales, me dijo que mis conjeturas eran independientes del hecho de que tenía que realizar la denuncia. Por respeto a mi mismo. Si luego alguien me preguntaba por la bici, yo podría decir tranquilamente que me la habían robado y que al mismo tiempo había realizado la denuncia correspondiente (no sólo por razones cohersitivas, sino también morales). Después de todo. yo no tenía culpa, habiendo tomado las precauciones correspondientes. Yo no me tragué mucho esas cosas que aún me parecen “raras”, pero algo pasó a los pocos días de realizar la denucia:
    El día del robo, me sentí cagado por algún desgraciado y también me sentí hueón. De entre muchas otras bicicletas, yo era el único que aquella mañana fue a buscar no una de ellas sino un candado roto tirado en el cesped. Me sentí cagado y hueón. Después de la denuncia, sentí que sólo me habían cagado. (…seré hueón po eso??… only in Chile)


  2. Si… estamos acostumbrados a que nos caguen… y no hacemos nada al respecto mas que agachar la cabeza, pescar nuestras cositas y seguir caminando tratando de olvidarlo…

    Cuando eso me sucede me siento violado… y no puedo evitar sentirme violento y con ganas de matar a alguien… pero incluso eso se reprimer porque sabemos que al final en este pais el bueno termina cumpliendo condena por defenderse…

    Quiero virar tambien… ni siquiera a otra ciudad… alejarme de la “civilizacion” es lo unico que me haria sentir mejor… tranquilo…

    Y por eso tambien me cambio de asiento cuando voy en la micro… :P



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