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El futuro que no llegó

17 Junio, 2008

Dōmo arigatō Mr. Roboto
Mata au hi made
Dōmo arigatō Mr. Roboto
Himitsu wo shiritai

¿Sabía usted que nostalgia, en griego significa algo así como “dolor del regreso”?

Creo que uno de los recuerdos de infancia mas vívidos que tengo es la tarde del sábado 24 de Julio de 1984. Yo estaba tomando once en la casa de una tía, junto con mis papás. Tenía 5 años recién cumplidos, y ya por esa época tenía cierta predilección por los juegos de video (mis hermanos mayores me llevaban a un bazar que tenía máquinas arcade, siendo el Elevator Action mi favorita). Mis tíos tenían una tele Phillips a color de 20 pulgadas (un auténtico lujo para la época, en la que las teles de 14 eran la regla, y muchos aún usabamos una tele blanco y negro como tele secundaria), y estábamos viendo Sábados Gigantes (cuando se hacía en Chile, y era entretenido).

En eso estábamos (comiendo pan con paté y tecito, si no mal me acuerdo), cuando aparece por las pantallas de canal 13 la siguiente imagen:

La escena -el vuelo de William P. Suitor en la ceremonia inaugural de las Olimpiadas de Los Angeles- se quedó grabada en mi retina para siempre. Creo que se necesita la mente pura e inocente de un niño para dimensionar el impacto que tuvo en mi (y en los millones de personas que vieron esa ceremonia esa tarde) el ver a un hombre volando, así de veritas. “El futuro está cerca! Quiero ser Astronauta! Algún día viviremos en el espacio!” creo que pensé. Maravillado, boquiabierto, no pude dejar de pensar en esa “mochila voladora” (o jetpack, palabra que no conocia entonces) durante varias semanas. Aquellos que de chicos tuvieron el privilegio de seguir los programas de Hernán Olguín entenderán a lo que me refiero.

El futuro está cerca… ese era el mensaje.

Dos años después, otra escena imborrable. Curiosamente, por esa época Savory había lanzado el helado Centella, con forma de nave espacial, y los palitos premiados permitían canjear láminas de un álbum sobre la Era Espacial que estábamos viviendo. Yo tenía ese álbum. Venía llegando a mi casa desde el almacén de la esquina la calurosa tarde del 28 de enero de 1986, cuando vi en un EXTRA de canal 11 la siguiente escena:

Algo en mí se quebró esa tarde… probablemente mi inocencia. Las naves espaciales también pueden explotar. Los planes, cuidadosamente calculados y preparados, también fallan. Y la gente muere en el proceso. Creo que consternación es la palabra correcta.

Debo reconocer que ese video fue doloroso de mirar otra vez.

Un par de años después, supe que habíamos estado todo ese tiempo siendo gobernados por alguien malo. El tema dejó de ser tabú, y empecé a conocer que había una izquierda y una derecha, y que el país tenía que tomar una decisión importante: sobre si el caballero ese debía seguir en el gobierno o no. La alegría ya viene, se nos dijo una y otra vez. Y yo por lo menos, me creí el cuento.

Han pasado 20 años, y me he pasado las últimas semanas pegado a FayerWayer, Slashdot, Wired, Scientific American y otros sitios más. Leyendo noticias compulsivamente, buscando algo y todavía no sé qué.

El nuevo iPhone -que tiene a todo el mundo babeando como adolescente frente a una actriz porno-, la última chupada del mate en notebooks, el Metal Gear Solid 4 (para muchos el mejor juego de la historia hasta el momento), el último asombroso y políticamente (in)correcto descubrimiento en neurociencia, los avances en la lucha contra el cáncer, especulaciones sobre el advenimiento de la Singularidad, y otras yerbas han ocupado mi mente, aún en estado de huida y cada vez mas cerca de la desaceleración o de un tortazo inevitable, golpe de realidad le dicen, creo… Pero hay algo que echo de menos.

Mi hermano chico estaba revisando uno de sus compilados ochenteros en mp3, mientras que yo al mismo tiempo estaba botando a la basura una colección de cassettes grabados que “atesoraba” en un cajón de esos que no abro nunca. Y salió esa cancioncita que forma parte del mi soundtrack de mi niñez. Y dicha canción me trajo recuerdos… y fué entonces que me dí cuenta el porqué ya ninguna noticia de las que mencioné me asombra ni me emociona en lo más mínimo. Es simple…

El futuro se fué.

El futuro era, por sobre todo, oportunidad. Oportunidad de lograr cosas, de cambiar el mundo en que vivimos para mejor. Oportunidad de alcanzar la perfección, y aplicar el conocimiento que hemos desarrollado durante siglos para, de una buena vez, vivir felices y en paz. De alcanzar como especie un estado de madurez que nos permita arreglar nuestros eternos problemas.

Oportunidad de llegar a un estado de desarrollo que nos permita ver a la realidad tal como es, por encima de sus apariencias… Domar las fuerzas de la naturaleza y conquistar lo que está más allá de nuestro límites, tanto en en las escalas micro y macrocósmicas, tanto fuera como dentro de nosotros mismos… Ir “valientemente donde ningún hombre ha ido antes“…

La tecnología que tenemos hoy en día supera ampliamente a la que soñamos los niños de los 80. Quizás no tanto: aún seguimos dependiendo del petróleo y el gas, y no hay auto voladores tampoco. RoboCop (1987) estaba ambientada en el año 1997, y sólo 11 años después pareciera que la premisa básica de la película -la posibilidad de un sistema nervioso humano de interactuar directamente con hardware- recién se asoma como una posibilidad concreta… pero de Cyborgs, nada todavía. Y los robots disponibles para uso doméstico dan risa: con cuea “bailan” o hacen alguna gracia para la cual prefiero a mi perro.

Lo más gracioso de todo esto, es que puede ser que uno de los intentos de explorar los límites de lo conocido nos lleve ni más ni menos que al fin de la especie -y de paso del planeta-. No me extrañaría para nada en realidad. El otro día el mauro me preguntó si cachaba algo sobre el LHC. Y le dije eso: si el mundo se acaba a causa de eso… meh, big deal.

Es otra cosa la que me preocupa. Al parecer, las bromas que desde hace varios años vengo haciendo sobre perder la fe en la raza humana terminaron volviéndose realidad. Se que terminé de perder la fe, porque cada vez que se me viene un recuerdo de infancia, termino al borde del llanto pensando en las grandes esperanzas que abrigaba sobre mi mismo, sobre los demás, y sobre el mundo entero. Y no sé en que momento las perdí, pero solo sé que ya no están. Ya no quiero llegar a viejo para ver a donde nos lleva la vorágine de cosas que estan pasando. La alegría no llegó. Y el mundo mejor que la ciencia nos prometía tampoco. Solo tenemos un mundo distinto… y la verdad es que no sé como llegamos a esto, pero no me parece que sea un lugar donde un niño como el que yo fui pueda crecer feliz.

No me quejo. Creo que hoy en día tenemos exactamente lo que nos merecemos. Pero no puedo dejar de pensar en que podría haber sido de otra forma… No me imaginaba el futuro así cuando era chico, y ahora no puedo imaginarme un futuro cualitativamente distinto a nuestro presente…

You’re wondering who I am – machine or mannequin
With parts made in Japan, I am the modren man

I’ve got a secret I’ve been hiding under my skin
My heart is human, my blood is boiling, my brain I.B.M.
So if you see me acting strangely, don’t be surprised
I’m just a man who needed someone, and somewhere to hide
To keep me alive-just keep me alive
Somewhere to hide to keep me alive

I’m not a robot without emotions-I’m not what you see
I’ve come to help you with your problems, so we can be free
I’m not a hero, I’m not a saviour, forget what you know
I’m just a man whose circumstances went beyond his control
Beyond my control-we all need control
I need control-we all need control

I am the modren man, who hides behind a mask
So no one else can see my true identity

Domo arigato, Mr. Roboto, domo…domo
Domo arigato, Mr. Roboto, domo…domo
Domo arigato, Mr. Roboto, domo…domo
Thank you very much, Mr. Roboto
For doing the jobs that nobody wants to
And thank you very much, Mr. Roboto
For helping me escape just when I needed to
Thank you-thank you, thank you
I want to thank you, please, thank you

The problem’s plain to see: too much technology
Machines to save our lives. Machines dehumanize.

The time has come at last
To throw away this mask
So everyone can see
My true identity…
I’m Kilroy! Kilroy! Kilroy! Kilroy!

el videoclip, querido amigo nostálgico, puede ser visto aquí
no pude incrustarlo porque el que lo subió no lo permite

Un comentario

  1. Solo algo breve…

    Yo nací el 80….. y también creo que la alegría nunca llegó…. ¿Qué onda esa canción??? Si hoy seguimos tan distintos, tan segregados como siempre.



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